WASHINGTON, Estados Unidos.- La última propuesta de Teherán para reabrir el estrecho de Ormuz, prácticamente paralizado desde que empezó la guerra en Medio Oriente, está bajo estudio en Estados Unidos.

Washington, que según Irán no está condiciones de “dictar su política” a otros países, analizaba ayer la oferta. Pero, según la cadena CNN, el presidente Donald Trump dio a entender que es poco probable que acepte, pese a que, según su secretario de Estado Marco Rubio, “es mejor” de lo que pensaban que propondrían.

El plan contemplaría que Irán afloje su control sobre el estrecho de Ormuz y que Estados Unidos levante su bloqueo de represalia sobre los puertos iraníes, sin dejar de proseguir negociaciones más amplias, incluyendo la espinosa cuestión del programa nuclear iraní, según la plataforma Axios.

Trump dijo en su red Truth Social que los iraníes habían reclamado que el estrecho se reabra “lo antes posible”. El mandatarios se reunió el lunes con sus principales asesores de seguridad para discutir la nueva propuesta iraní.

En el lado opuesto, Irán considera que “Estados Unidos ya no está en condiciones de dictar su política a las naciones independientes”, informó la televisión estatal citando al portavoz del Ministerio de Defensa iraní Reza Talaei Nik. Washington ha de aceptar que le toca “abandonar sus exigencias ilegales e irracionales”, agregó.

Trump aseguró que Irán pidió reabrir el estrecho de Ormuz, mientras Teherán reforzó su vínculo con Rusia

Hasta ahora, las negociaciones de paz entre Washington y Teherán para poner fin a este conflicto, que ha trastocado la economía mundial con un doble bloqueo de ese estrecho vital para el tránsito de hidrocarburos, no han dado resultados.

En plena subida de los precios de la energía, Emiratos Árabes Unidos, uno de los principales productores de crudo, abandona la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y la alianza OPEP+ a partir del 1 de mayo, para proteger su “interés nacional”.

¿Apuesta errónea?

En el terreno hay una frágil tregua en vigor desde hace casi tres semanas pero las negociaciones entre los beligerantes siguen estancadas.

El Parlamento iraní prepara una ley que prevé poner el estrecho de Ormuz bajo la autoridad de las fuerzas armadas.

Según ese texto, los buques israelíes tendrán prohibido pasar por allí y los peajes deberán pagarse en riales iraníes.

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“No podemos tolerar que los iraníes intenten instaurar un sistema en el que ellos decidan quién puede utilizar una vía marítima internacional y cuánto hay que pagarles por usarla”, replicó Rubio en Fox News.

También insistió en que quieren asegurarse “de que cualquier acuerdo que se alcance, sea uno que les impida lanzarse a por un arma nuclear”.

En tiempos de paz, una quinta parte de las exportaciones mundiales de petróleo y gas transita por el paso de Ormuz.

Para el gabinete de análisis estadounidense Doufan, Irán “piensa que el aumento de los precios del petróleo y la escasez inminente y mundial de subproductos petroleros” presionará a Trump “para que acepte una solución al conflicto alejada de su demanda de una ‘capitulación incondicional’”.

En cuanto a los estadounidenses, la consultora apunta que “parecen apostar, de forma errónea según muchos expertos, por que un refuerzo del bloqueo estadounidense de los puertos iraníes empuje” al régimen “a aceptar las principales exigencias de Estados Unidos”.

“Conflicto congelado”

Con las negociaciones en punto muerto, Catar alertó sobre la posibilidad de que el conflicto en el Golfo, desencadenado por los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, acabe “congelado”.

“Tenemos cartas que aún no hemos jugado”, afirmó a la televisión estatal el portavoz del ejército iraní, Amir Akraminia, quien sostuvo que “las fuerzas armadas y el pueblo iraní (...) pueden continuar con esta guerra a largo plazo”.

En el frente libanés, Israel, que combate al movimiento proiraní Hezbollah, ordenó nuevas evacuaciones en varios pueblos del sur, una zona que bombardeó más tarde, según la agencia de prensa oficial libanesa NNA.